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Cómo Dios cambió la Iglesia a través de Juan Wesley


Cómo Dios cambió la Iglesia a través de Juan Wesley

            por Jim Garlow

de su libro How God Saved Civilization: The Epic Story of God Leading His People, the Church

 


 

            ¿Cuáles son las grandes contribuciones de Juan Wesley al cristianismo?  ¿Qué hizo Dios a través de él?  ¿Cuál fue el estado de salud de la Iglesia durante el tiempo de Juan Wesley, los años fenomenales del siglo 18?  Una de las cosas más sorprendentes acerca de Wesley en que nos fijamos es su mucha actividad.  Pocas personas jamás logran lo que él logró.  Un escritor sugirió que “ningún evangelista cristiano desde Pablo, Lutero, y Calvino podría  revisar su vida y ver más resultados concretos de su ministerio que Wesley.”

            Otro escritor observó que con la excepción de algunos individuos en los esferos de la política, la ciencia y los militares, Juan Wesley ha recibido más atención biográfica que cualquier otro inglés de su siglo.  El escolar metodista Albert Outler notó que los logros fenomenales de Wesley surgieron de la obscuridad y el fracaso.  Observó que si Juan Wesley hubiera muerto antes de cumplir 36 años (el 17 de junio de 1739, doce meses después de la experiencia de Aldersgate), su nombre no habría merecido ni una nota al pie de la página en los libros de historia.  Ya para la primavera de 1739 Wesley había fracasado como maestro y había ganado una reputación de ser un poco chiflado.  Había sido líder de una sociedad religiosa en Oxford, de otra en Georgia, y de todavía otra en Londres, con ningún efecto visible ni permanente.   Había publicado un manifiesto teológico que no había llamado la atención.  No tenía una base de poder.  Tenía practicamente nada que lucir por sus 36 años de diligencia noble.  Es verdaderamente de asombrar que solamente diez años después Juan Wesley era la “cabeza” del movimiento más eficaz en la Inglaterra del siglo 18. 

 

ENERGIA Y EFICIENCIA

            Wesley se levantaba a las 4:00 a.m. todos los días y era extremadamente eficiente durante las 18 horas del día.  Anduvo montado en caballo más de 410,000 kilómetros y probablemente conocía Inglaterra mejor que cualquier otra persona de ese siglo.  La lista de ciudades y aldeas que Wesley visitó es tan larga que sería más fácil contar los lugares que no visitó que las que visitó.  Es notable que Juan Wesley siguió viajando en caballo hasta los 70 años, recorriendo entre 6,000 y 8,000 kilómetros al año y hasta 130 kilómetros en un día.  Se dice que Wesley pasó más tiempo montado en caballo que cualquier otro hombre, incluso a Napoleón y César.  Para Wesley la silla de montar se hizo una silla de biblioteca.  En marzo de 1770, Wesley escribió”

            Hace casi 30 años, me puse a pensar, ¿Cómo es que ningún caballo se tropieza mientras estoy leyendo?  He leído historia, poesía y filosofía mientras andaba en caballo.  Le tiro las riendas a su espalda y me pongo a leer.  Afirmo que en más de 160,000 km. casi no puedo recordar que cayera un caballo (menos dos que caían siempre) o que se tropezara mientras yo andaba con riendas sueltas.

Sólo en los últimos años de su vida dejó el caballo para andar en carruaje.

 

AUDIENCIA

            Se cree que Juan Wesley predicó en exceso de 40,000 veces.  Generalmente predicaba hasta cinco veces al día.  Igualmente asombroso es el número de personas a quienes Wesley predicó.  El 21 de septiembre de 1773 predicó a unos 32,000 personas en un anfiteatro natural al aire libre conocido como Gwennap Pit.  Aunque es posible que el tamaño de la multitud fuera exagerado un poco, los números quedan, por cualquier estándar, muy grandes para poder predicarles sin el beneficio moderno de un sistema de sonido amplificado.

            Wesley escribió 233 libros.  En el tiempo de Wesley, las ideas pertenecían más al mundo que a individuos; y era aceptable usar mucho material de otros autores (lo que hoy se llamaría plagio), entonces algunos de sus libros se podrían llamar más bien revisiones de las obras de otros.  Sin embargo, es un logro asombroso.  Era tan fiel en mantener su diario personal que es posible trazar casi exactamente lo que hizo cada día de su vida – las ciudades donde predicó, los temas de sus sermones y hasta las conversaciones que tuvo con sus amigos.

 

MINISTERIO LAICO

            La vida de Wesley era mucho más que mera actividad.  Logró algo profundo.  Una de sus innovaciones más asombrosas fue su uso de los laicos para el ministerio.  Desde nuestra perspectiva, es difícil comprender qué radical y singular era esto.  Historiadores de la iglesia han notado que lo que hizo Wesley era revolucionario.  Era inconcebible que los laicos se involucraran en un ministerio de significancia, y de hecho Wesley tal vez no habría usado a predicadores laicos si no fuera por el número enorme de convertidos y la renuencia de los clérigos de ayudar a entrenarlos.  El movimiento Metodista creció bajo el liderazgo de sus predicadores laicos hasta que para cuando murió Wesley, la membresía alcanzó 120,000.  Otro escritor ha sugerido que si se incluían los adherentes del metodismo, el número que seguía a Wesley habría acercado a un millón.  Con un movimiento tan grande y el apoyo de tan pocos clérigos anglicanos, Wesley necesitaba desesperadamente, y sucedió en entrenar, un enorme ejército de obreros laicos.  Entrenó a más de 600 predicadores laicos itinerantes.  Además había muchos predicadores locales.  Los predicadores locales no viajaban sino supervisaba en su respectiva aldea.  En 1850, solamente 60 años después de la muerte de Wesley, había más de 20,000 predicadores locales.  Además de estas dos categorías, había una tercera, la de los líderes de clase.  Había aproximadamente un líder de clase para cada 10 metodistas.  Algunos escritores creen que había hasta 25,000 personas que hacían este ministerio.  Además de predicadores laicos, predicadores locales, y líderes de clase, había mayordomos, exhortadores, y otras posiciones de ministerio.  La opinión alta que Wesley tenía del papel de los laicos era sin precedente en toda la historia de la Iglesia.

            Uno de los dones más destacado de Wesley era la habilidad de duplicarse.  De todos los predicadores laicos que entrenó, ninguno se comparaba a Francis Asbury (1745-1816), quien fue enviado por Wesley en 1771, a la edad de 26 años, de Bristol, Inglaterra, a Filadelfia.  Aunque el metodismo había llegado al Nuevo Mundo varios años antes, Asbury es la razón primordial por el crecimiento explosivo del metodismo en esa nación recién formada.  Sus estadísticas son casi tan impactantes como las de Wesley.  Viajó constantement en caballo durante cuatro décadas y media.  Predicó 16,000 sermones.  Realmente no tenía un hogar, por lo cual les dijo a sus compatriotas en Inglaterra que dirigieran sus carta simplemente: “Francis Asbury, en América”!  Y, dado su fama, las cartas dirigidas así probablemente le llegaron.  Su habilidad viva de comprender el Nuevo Mundo, algo que Wesley nunca logró, hizo a Asbury el hombre perfecto para América.  Como el primer obispo del metodismo en América, es responsable por la expansión rápida del evangelio en las colonias y más adelante en la nueva nación.

 

 

 

EVANGELISMO

            Otra área en que Wesley tuvo un impacto profundo en el cristianismo era su perspectiva del evangelismo.  La doctrina de la expiación universal de Cristo, el hecho de que Cristo murió por todos, era una idea dramática y profundamente libertadora para cristianos muy impactados por el calvinismo.  Validó a personas quienes de otra manera temblarían de miedo, creyéndose fuera de los elegidos.  ¡Tal vez Cristo muriera por ellos!  Esta idea les dio validez a personas que antes se habían sentido sin valor.

 

ORGANIZACION

            La cuarta manera mayor en que Dios usó a Juan Wesley fue a través de su éxito en mantener y preservar a convertidos.  Los escritores sobre este tema frecuentemente contrastan a Juan Wesley con George Whitefield, otro gran evangelista.  Whitefield predicó a multitudes tan grandes como las de Wesley, sin embargo pocas personas se consideraban seguidores de Whitefield después de que murió.  ¿Cuál fue la diferencia?  Sencillamente fue el genio de organizacion que tenía Wesley.  Whitefield no tenía un gran ejército de laicos.  No tenía líderes de clase velando por la vida espiritual de diez individuos.  Estos elementos organizacionales únicos del metodismo lo capacitaron para sostener, alimentar, y mantener un gran movimiento.

 

SANTIDAD

            Una quinta manera en que Dios cambió profundamente la Iglesia a través de Wesley fue por su llamado a la santidad.  Wesley no creía que uno debía entrar a hurtadillas por los portones del cristianismo mientras continuaba pecando.  Un cristianismo pecador no era parte de su entendimiento de la verdad bíblica.  Llamaba a creyentes a vivir en perfección cristiana, a madurarse y crecer.  De hecho, si no lo hacían, a veces fueron reprendidos.  En las reuniones de clase que se hacían semanalmente, el líder de clase se ponía de pie y hacía la pregunta, “¿Cómo le va con su alma?”  Cada persona tenía que ser brutalmente honesta y explicar cómo le iba en su crecimiento espiritual.  Este tipo de honestidad y de dar cuentas, aumentado por la expectación de que uno sí podía tener motivos puros, hizo que la santidad fuera el clamor del corazón de muchos de los seguidores de Juan Wesley.

 

UNA RELIGION DE LOS TRABAJADORES

            Una sexta manera profunda en que Dios impactó la Iglesia por medio de Wesley fue la validación de las clases socioeconómicas más bajas.  Aunque muchos ricos siguieron a Wesley, la mayoría de sus convertidos eran pobres.  Su presentación del evangelio les dio un sentido de esperanza y de valor.  El hecho de que ellos podían llevar un papel de responsabilidad (tal como líder de clase, predicador local, o predicador laico) les dio oportunidades de desarrollarse en maneras que la cultura contemporánea no les permitía.  La evidencia muestra que los que se entrenarion para ser líderes de clase y predicadores locales ganaron tanta confianza en su habilidades organizacionales para movilizar a otros que otras generaciones de ellos se hicieron líderes de sindicatos de trabajadores, organizados al nivel local.  La presentación poderosa y emocional del evangelio que daba Wesley captó el corazón de las clases bajas y resultó en una transformación completa de la nación.

            La reforma social estaba intimamente asociada con esta confianza.  Wesley dijo que no había otra santidad que no fuera santidad social, queriendo decir simplemente que la santidad se extiende por toda la cultura.  Por la influencia del gran movimiento wesleyano, las condiciones de una nación cambiaron.  Se instituyeron leyes acerca del labor de niños lo cual llevó a un fin el abuso de los niños.  Wesley tenía una influencia importante con un miembro del parliamento, William Wilburforce, quien casi por sí solo logró el fin de la esclavitud en el impero británico entero.  El énfasis del metodismo en la santidad salvó matrimonios y unió familias.  El resultado fue la transformación de una nación.

            Cualquier que mire la Inglaterra de los años 1700 y vea el trabajo de Juan Wesley, ese  santo incansable y pasionante de Dios, estará de acuerdo que la Iglesia de Jesucristo estaba viva y saludable.  Una Iglesia saludable es todavía el gran plan de Dios para preservar cualquier cosa de valor dentro de la civilización.  La Iglesia - el Pueblo de Dios - la “sal” de la vida cotidiana es el único plan de Dios para salvar la civilización.




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